La Venus de las pieles, Leopold von Sacher-Masoch

9 abr. 2011 1 comentarios
La Venus De Las Pieles


Temas: LITERATURA EROTICA

Autor: SACHER-MASOCH, LEOPOLD
Editorial: TusQuest Editores
ISBN:84-7223-680-3
 Páginas: 201
Peso estimado: 235 gramos

Reseña:
El protagonista, Severin von Kusiemski, cuenta la historia de su relación con Wanda von Dunajew, al narrador de la historia, después de que éste a su vez le contara su conversación en sueños con una Venus cubierta de pieles, posiblemente inspirada por el cuadro colgado en el despacho de Severin, que retrata a ésta Venus y su sirviente. Severin cuenta como se había enamorado de una mujer, Wanda von Dunajew, a la que extorsiona para conseguir que le trate como su esclavo, en formas cada vez más humillantes: "El dolor posee para mí un encanto raro, y que nada enciende más mi pasión que la tiranía, la crueldad y, sobre todo, la infidelidad de una mujer hermosa". Wanda, enamorada, aunque reluctante acepta su petición: "Tengo miedo de no poderlo hacer; pero lo ensayaré por ti, bien mío, a quien amo como nunca amé a ninguno". Severin describe sus sensaciones durante esta etapa como "suprasensuales". Llaman la atención los detalles fetichistas como la vestimenta de cuero o piel asociada a la dominación e incluso la firma de un contrato de sumisión. Por otro lado, Severin convence a Wanda para que le sea infiel, pues considera que no hay castigo mayor para un hombre que ese.
Wanda, dubitativa al principio, se va corrompiendo progresivamente por la sexualidad masoquista de Severin, hasta el punto de disfrutar con lo que anteriormente la turbaba: "¿Es usted un corruptor de mujeres, Severin"?.

Crítica:
Antes de empezar con esta crítica tengo que advertir que no la hice yo, es la critica que me mandó una gran amiga para convencerme de leer el libro y me gustó tanto que quería compartirla con todas vosotras. Definitivamente tengo que ficharla como crítica xD
Gracias Madeline y le echaré un ojo a este libro jajajaja
A vosotros me dirijo, oh, pervetid@s:
Si aún no habéis leído “La Venus de las pieles”, ¡no tenéis derecho a llamaros pervertid@s con pleno derecho!
¿Conocíais la existencia de esta novela corta? Para los que responden con un no, os diré que se trata de una obra la mar de interesante que relata una de las relaciones más morbosas de la historia de la literatura. Empezaré con una pregunta: ¿Cuántos de vosotros sabéis de dónde proviene el concepto de sadismo?… Sí, muy bien: del Marqués de Sade, correcto. Pero esa era fácil. Porque ahora llego y digo: ¿y quién sabe de dónde proviene la palabra “masoquismo”?… Aquí os calláis, ¿eh? Bueno, pues yo misma os lo explico:
Masoquismo proviene del nombre Masoch, o para ser más explícitos, de Leopold von Sacher-Masoch (hay que tomar aliento cuando se lee en voz alta). Este señor que responde a tan simpático nombre cambia la perspectiva del aristócrata francés y retrata el placer que puede sentir el ser dominado, manipulado y humillado. ¡Vaya libro! Un caballero. Una dama con un especial sentido del feminismo. Un contrato… ¡No sabéis cuánto morbo puede desarrollarse con estos tres elementos!
¿Dónde están los límites del amor? ¿Amar significa darse por completo al ser amado, hasta el punto de perder tu propia libertad? ¿Y tú, lect@r, qué serías capaz de hacer por amor? Todas estas cuestiones son llevadas al extremo por el bueno de Leopold en esta fascinante historia que tiene en Florencia su decadente telón de fondo. Aristócratas, artistas, sexo entre exquisitos almohadones, vidas disipadas, el suave y adictivo tacto de las pieles, pelirrojas peligrosas –las pelirrojas buenas son mortalmente aburridas, no digáis que no– armadas con seductores látigos… Todos estos elementos mezclados en un apasionante cóctel que os dejará noqueados, mes chers, mes amis.
El temerario protagonista pasa de llamarse Severino a Gregorio –ni gana ni pierde, vamos– a gusto y capricho de su amada. Hay que decir aquí que Wanda, nombre de la divina protagonista, es uno de los personajes más exquisitamente sádicos que ésta vuestra elegante amiga recuerda. Si queréis saber cómo ser una auténtica perra sin perder un ápice de glamour en vuestro comportamiento y saber estar, solo os diré que no tendréis mejor maestra que Wanda. Una maravilla como esta, publicada en 1870, ¡no puede caer en el olvido!
Un último consejo…, ¡tened cuidado con lo que firmáis!
vuestra amiga,

Madeline Astor





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